Pese a lo ocurrido en Fukushima las centrales nucleares superan una serie de pruebas de resistencia frente a situaciones límite.
Una de esas situaciones límite podría ser un atentado terrorista en el que, emulando al 11-S, un grupo de individuos hiciera explotar un avión contra una central nuclear.
En EEUU, en 1988 se llevó a cabo una prueba de resistencia en el Laboratorio Nacional de Sandía que consistió en hacer chocar un avión F-4 Phantom, cazabombardero supersónico de los EEUU con un peso de más de 14 Toneladas y a una velocidad de cerca de 800 km/h contra el muro de contención de hormigón de una central nuclear con un grosor de 3,5 metros.
El resultado, pese a que el muro estaba suelto y no anclado al resto de la central fue que el avión solo pudo provocar una pequeña grieta en el hormigón de apenas 6 cm de profundidad.
Os dejo un video de 20 segundos en los que se ve el impacto en un plano general y otro de 10 segundos en los que se ve a cámara lenta y con más detalle.
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